Nos alegra compartir que El Periódico de Aragón nos ha publicado un artículo de opinión donde reivindicamos un Estatuto de la Cultura Rural como una herramienta de supervivencia para nuestro territorio. En el texto, denunciamos que el modelo actual de «extensión cultural» trata a nuestros pueblos como pacientes anestesiados que solo reciben cultura de consumo rápido desde la capital.
Frente a esta «orfandad cultural», proponemos un contrato social que deje de asfixiar los proyectos rurales con la misma burocracia que a las grandes ciudades. Defendemos que el creador residente es un pilar de la comunidad tan vital como el médico o el maestro, y que producir en la periferia requiere una fiscalidad valiente y una financiación que compense los costes logísticos.
Este artículo es una llamada a la justicia poética y estratégica: queremos que Aragón deje de ser un mapa de ausencias para ser una red de nodos creativos donde la cultura sea la raíz que nos permita volver a brotar.
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