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Profesionales de la Cultura en Aragón

A modo de manifiesto

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P R O C U R A: Consideraciones generales acerca de la Cultura y Apuntes sobre su desarrollo en Aragón, a modo de MANIFIESTO (2003)

Algunos Principios

En el siglo XIX se decía que la cultura era lo que quedaba cuando se había olvidado todo. Hoy día, la cultura deberá ser lo que queda cuando no se ha olvidado nada.

La erudición no es la cultura. La cultura se asienta en dos pilares: La participación y la comunicación, lejos ambos conceptos de la cultura envasada para el consumo, como producto de supermercado. La cultura define aquello que es singular y específico en una sociedad. La civilización se refiere a cuanto puede ser adquirido y transmitido de una sociedad a otra.

Para Duverger, Progreso y cultura se encuentran íntimamente ligados, por cuanto “Las creencias sobre las actitudes individuales, sobre la lucha por la vida, sobre las razas, sobre la presión demográfica, sobre la situación geográfica, sobre las clases, son tan importantes como los elementos materiales, los cuales, son en sí mismos, “aculturales”. Salvo en algunos desiertos o en algunas selvas vírgenes, el medio geográfico es modelado por el hombre. Las razas son históricas más bien que biológicas; las religiones y las creencias influyen en el crecimiento de la población”.
La política cultural aporta un fermento vital para el crecimiento de la vida asociativa y del tejido democrático al facilitar el acceso de la mayoría a las más grandes obras. En este sentido, la cultura actúa como correa de transmisión de un civismo activo, garante indispensable de la vitalidad democrática de un pueblo. Descuidar la vida asociativa es abandonar la democracia a todos los vientos. PROCURA tendrá que vencer algunas reticencias por parte de los poderes fácticos pero poco asimilables para las asociaciones. Asumiendo su lugar en el tiempo libre, en la civilización del ocio, las asociaciones han superado siempre las crisis a golpe de látigo.

El tiempo libre se ha convertido en el tiempo del “no-trabajo”. No es vergonzoso juntarse en una gestión solidaria, mano a mano, con las instituciones. Alexis de Tocqueville entendió perfectamente la importancia del fenómeno: “En los países democráticos, la ciencia de la asociación es la ciencia-matriz; El progreso de las naciones depende de ella. (…) De entre las leyes que rigen las sociedades humanas, hay una que parece más precisa y clara que todas las demás. Para que los hombres terminen por civilizarse allí donde estén, es necesario que se desarrolle entre ellos el arte de asociarse y se perfeccione en la misma proporción que aumenta la igualdad de oportunidades” (“La Democracia en América”, 1840)
PROCURA entiende que la cultura supone el cultivo constante de todas las áreas que tienden a configurar, perfeccionar y afirmar al individuo y a la sociedad. La cultura comprende el sistema de formas e ideas que hacen posible la libertad y la democracia. Significa, además, la responsabilidad de expresar la apertura y comprensión hacia otros pueblos para asimilar sus formas culturales y pensamientos.
PROCURA cree que la libertad cultural consiste sobre todo en la participación activa de cada uno en las decisiones colectivas, la cual se realiza gracias a la descentralización y a la aportación de asociaciones y organizaciones cívicas mediante el ejercicio delegado en profesionales especializados en la gestión cultural, por cuya mediación cada individuo se inserta más estrechamente en la vida comunitaria
La responsabilidad social de los profesionales de la cultura es ineludible, al disponer de medios de analizar las acciones según sus causas y sus motivos, e incluso, según sus intenciones ocultas. En una sociedad avanzada el profesional cultural cuenta con el poder derivado de la libertad política, del acceso a la información y de la libertad de expresión. Es un grupo profesional que cuenta con medios, tiempo y formación para poder discernir la verdad oculta tras el velo de la deformación y desfiguración impuestas, muchas veces, por la ideología o el interés de clase a través de las cuales se nos presenta la actividad cultural.

Líneas de Acción

La cultura significa, en fin, el espíritu y la esencia de una sociedad y su grado de civilización. En tal sentido, PROCURA defiende:

a. La participación de las instituciones públicas en la defensa, conservación y difusión del patrimonio cultural común.
b. La responsabilidad y autonomía de los ciudadanos, de las asociaciones y de los municipios en la promoción e impulso de las manifestaciones o formas culturales, cuya elaboración y ejecución encomiendan a los profesionales.

c. La necesidad de que los poderes públicos asuman plenamente el desarrollo y gestión de los proyectos culturales necesarios para el progreso social y el fomento de la intercomunicación entre la Comunidad Autónoma y el resto del Estado.

d. El fomento y desarrollo de las expresiones, manifestaciones e iniciativas promovidas por los ciudadanos y asociaciones.

e. PROCURA defiende la iniciación y práctica de las actividades artísticas y culturales desde los niveles básicos del sistema educativo, con un progresivo desarrollo a lo largo de la vida de la persona, tanto individualmente como en su proyección social.

f. PROCURA estima como imprescindible el estímulo y promoción de las asociaciones de creadores, técnicos y especialistas en todos los órdenes y ámbitos de la cultura, de modo que puedan ofrecer su concurso a los órganos públicos y entidades culturales.

g. Será empeño de PROCURA lograr adecuar a la política cultural los presupuesto del Gobierno Autonómico, de la Administración Local y de las entidades privadas implicadas, distinguiendo muy claramente la parte destinada a infraestructura y la correspondiente a mantenimiento y manifestación.

Ámbitos de la cultura
Aragón tiene necesidad de que sus instituciones le reconozcan sus capacidades culturales fecundas y generadoras de futuro. Hablar de política cultural aragonesa es hablar de acción estática y estancada. Aragón, de hecho, constituye un espacio multicultural donde el diálogo intercultural se ha ido diluyendo cada vez más hasta transformarse en banalidad de lo cotidiano. El reto de PROCURA para con Aragón es “Ser algo más o ser un poco menos todavía”.

La acción eficaz que puede implicar una política cultural a escala de la Comunidad de Aragón se sitúa más en la filosofía y práctica presupuestarias y en la legislación que en la coordinación y en el fomento. El Aragón de mañana pertenece a la juventud de hoy. Es mediante los intercambios culturales y la apertura a todas las nuevas expresiones en el mundo de las artes, de la ciencia y de las letras como esta juventud logrará construir mejor su propio destino y el de la Comunidad Autónoma. La renovación cultural es un fenómeno inherente a la juventud.

Desierto cultural es igual a Éxodo universitario: Si Aragón se contenta con ser un territorio-museo, Aragón sobrevivirá pero no vivirá. El fermento cultural no debe descansar solamente sobre su patrimonio. Es la cultura viva la que hay que promocionar con un impulso común. Aragón debe alcanzar una expresión cultural propia en la que sus peculiaridades le confieran la riqueza del eclecticismo y la fuerza y adhesión del público. Cuando haya ambición común habrá también, creación común.

PROCURA decide subrayar que el futuro de Aragón pasa por la implantación de políticas culturales ambiciosas y la ineludible apuesta por la creación y la innovación, sin la cual no habrá futuro cultural.

Conscientes de la importancia de las herencias y de la riqueza que constituye la diversidad de culturas locales y externas, se reafirma la necesidad de promover solidariamente, con espíritu de tolerancia y apertura a las demás culturas del Mundo, el conjunto de valores que los pueblos comparten.

Aragón debe promover una concepción dinámica del patrimonio cultural, lo cual no es suficiente para garantizar la conservación, pero a la que es preciso dotar de una dimensión viva ligada a la creación contemporánea y su difusión.

No hay una cultura, sino diversidad y multiplicidad de culturas que fundamentan el valor cívico supremo: La tolerancia. Preservar la memoria colectiva y extender el pluralismo. España, entendida como una variable europea, participa de la homogeneización experimentada por toda la Europa occidental: “La industrialización, la urbanización, la codificación del derecho, la extensión social de la educación y de los valores culturales, los mayores niveles de igualdad y movilidad sociales, el desarrollo de la legislación social, la secularización de la vida y la socialización de la política son los rasgos definitorios de la identidad europea”, a juicio del historiador Juan Pablo Fusi.

La globalización mediática y el intercambio multicultural, sumado a los movimientos migratorios nos obligan a superar el marco autonómico y nacional sin renunciar a nuestras raíces históricas. Una nación puede definirse a partir de su cultura, de las proporciones y las formas que reviste, en nuestra sociedad, cada uno de los elementos de la realidad social. El individuo y el país se definen igualmente por su pasado o, más precisamente, por la suma de lo que ha sido y de lo que cada cual cree haber sido. El ser humano reconstruye en cada momento su pasado, elige ciertos hechos y olvida otros, exagera las proporciones reales de unos y disminuye la dimensión de otros. Los pueblos se fabrican una historia artificial, que influye profundamente en sus comportamientos y en sus instituciones.

Cultura, Política y Política cultural

En una sociedad avanzada, cada ciudadano ha de poder desarrollarse según su propia naturaleza, disponiendo para ello de todos los medios necesarios. La participación de los administrados en todas las instancias de decisión es elemento esencial de la libertad. Pero, cuanto más desarrollada se encuentra una sociedad, mayor es el poder político, el cual llega a ser poderoso y burocrático y mayor, por tanto, es la necesidad de ofrecerle resistencia. La libertad ha sido siempre una resistencia. PROCURA piensa que los factores culturales no deben seguir siendo secundarios con respecto a los factores socioeconómicos.

La cultura no debe ser una vitrina de exhibición ni una coartada para quienes detentan el presupuesto público y lo gastan sin el menor pudor y el gestor cultural no puede ser su cómplice para vender humo vestido de modernidad, titulares de prensa o el brillo del cuché en la foto de cortar cintas o en el palco de gala. Es objetivo de PROCURA imbricar más la educación en la cultura, el entendimiento del arte y su ubicación en la Historia. Reducir el vacío enorme existente entre una y otra.

Es frecuente la tentación de utilizar la cultura para legitimar a la política con el ropaje de una dimensión trascendente de cara a la galería. Para evitarlo, es necesario asumir y difundir el siguiente decálogo:

1. Las instituciones desempeñan un papel decisivo en el desarrollo de la cultura, tanto que no es bueno que lo ejerzan sin un control por parte de la sociedad. La cultura debe estar a salvo de los antagonismos políticos. La construcción de las antiguas catedrales como esfuerzo colectivo, continuado y multisecular debe ser ejemplo a seguir en los relevos políticos para que en el futuro, nadie deshaga a capricho fundamentos y andamiajes culturales levantados por sus antecesores.

2. La práctica política debe reservarse a los representantes institucionales, responsables de articular los intereses de la gente en la forma más eficaz y transparente posibles.
3. El desarrollo cultural está al servicio del desarrollo político de la sociedad. Una vida cultura dinámica es incompatible con una actividad política átona y errática que, además, considere a la cultura como objeto devaluado de transacción circunstancial, con ignorancia del porvenir.

4. Debe procurarse un pacto de mutuo respeto entre los estamentos políticos y culturales.

5. Es preciso evitar toda mediatización o instrumentación política de la cultura. La cultura debe ser políticamente útil pero en el marco del respeto a su libertad y autonomía especificas.

6. La tarea de PROCURA ha de trascender los estrictos intereses corporativos de los profesionales de la cultura, para enlazar con los intereses generales de la sociedad aragonesa.

7. No puede afrontarse al albur ninguna política cultural, sin una idea global y un claro proyecto de futuro que sirva y se adapte a la realidad social y a la variada demanda real, por encima de dirigismos y tendencias ocasionales.

8. PROCURA se opone al fetichismo de una cultura entendida como un bien o una mercancía que se quiere poseer para incremento de poder, de prestigio elitista o de mero consumo superfluo. La cultura debe ser instrumento de goce y de entendimiento del mundo y de uno mismo, cauce para ampliar la propia experiencia, en lugar de prótesis para sustituirla. La cultura debe ser más estímulo que respuesta, excitante más que sedante de intereses y conciencias o freno del sentido crítico y el instinto de búsqueda.

9. No pueden descartarse proyectos específicos que fomenten tradiciones e idiosincrasias propias de Aragón, que proporcionen una imagen clara de la propia identidad cultural. Lo conservador no debe ser identificado con lo reaccionario.

10. En todo caso, convendrá delimitar las acciones que deben responder a un ámbito estrictamente institucional, cuyo fomento corresponde acometer y subvencionar en calidad de servicios públicos (expresiones locales, tradicionales, folklóricas..) de aquellas otras que podemos definir como inversiones con cierta dosis de riesgos y experimentación vital para abrir nuevos caminos.

Cultura y Economía
En los países de nuestro ámbito con mayor desarrollo democrático la jerarquía de valores que guía la marcha de la historia sitúa a la cultura por encima de la economía.

Hay quien cree que se puede actuar sobre la cultura desde la economía, tanto como puede actuarse sobre la economía desde la cultura.

Hoy no pueden disociarse la cultura y la economía, cuando se trata de política cultural. El debate público sigue siendo ese y es tiempo de abordarlo entre todas las partes interesadas (poderes públicos y privados, en especial) en vez de soslayarlo. En el momento en que la política cultural sea reconocido como bien público y servicio público indispensables, será necesario contrastarla mediante una crisis de la demanda en relación con una abundancia de la oferta. Se encargan auditorias para centros culturales, se habla de mecenazgo, de producto cultural, de objetivo público, de economías de escala, de rentabilidad inmediata, de patrocinio publicitario, de balanza comercial, de precio único para el libro, o incluso del valor/mercado de una obra musical. Todas las revistas económicas especializadas contienen una sección dedicada al mercado del arte y la especulación en la colocación de fondos debe dejar de ignorar a los profesionales de la cultura.

La dimensión que PROCURA quiere dar al espacio cultural aragonés busca la competitividad con el mercado exterior. Las nuevas tecnologías dan a la cultura un innegable peso económico, cuyos efectos debe poder medir cualquier representante político. Para preservar su identidad y garantizar la existencia de una sociedad libre no dominada por las tecnologías y crear actividades y empleo, Aragón debe desarrollar su industria cultural propia y prepararse, por tradición creativa, situación geográfica y oportunidad histórica a servir de plataforma logística privilegiada en el intercambio cultural multidireccional.

El esfuerzo financiero de la iniciativa privada y la potenciación de las inversiones públicas a escala del barrio, del municipio, de la provincia o de la Comunidad Autónoma aportarán a la juventud aragonesa los elementos naturales necesarios para conjugar el reencuentro con las propias raíces.

A propósito de la postergación de la cultura con respecto a la economía, cabe recordar lo que uno de los inspiradores de la Unión Europea, Jean Monnet, decía al final de su vida: “Si esto de Europa hubiera de reemprenderse, yo comenzaría por la cultura”.

Cultura popular y Educación Permanente

La consideración del fenómeno asociativo ha reforzado los mecanismos de funcionamiento de la democracia. La lucha contra el analfabetismo y las leyes sobre la enseñanza obligatoria han favorecido la eclosión de bibliotecas públicas. La civilización del ocio ha incrementado considerablemente el turismo cultural, extendido el campo de la práctica deportiva e inventado culturalmente la noción de Educación Permanente.

De la vida asociativa ha nacido la animación cultural. Oponer a los profesionales de la animación frente a los creadores culturales provoca un falso debate. La cultura popular no se decreta. Está ahí, y su capacidad de arraigo la impone en la sociedad. La cultura popular no se identifica solamente con el folklore.

La cultura y sus creadores

Nuestros artistas y nuestros comediantes esperan de Aragón medidas concretas que indirectamente deben estimular su buen hacer para un mejor ser y estar. Estas son prioritariamente de orden educativo, económico y social.

Formar músicos y actores es una noble tarea. Después es necesario encontrarles empleo. La coordinación concertada de las políticas culturales es la mejor respuesta posible.

PROCURA se compromete a defender en todas las instancias cualquier política que tienda a armonizar y a coordinar las diferentes competencias y legislaciones para promover los derechos de los creadores y la difusión de las obras.

PROCURA velará por lograr el apoyo a las industrias autóctonas para la financiación de proyectos que el intenso desarrollo de las tecnologías de la comunicación exige, en una perspectiva de confrontación cultural y de competencia económica y artística en el Mercado exterior.

Se propugna la intensificación de intercambios en el ámbito artístico mediante la reducción de trabas y la constitución de una estructura promocional que permita favorecer la difusión exterior de espectáculos en directo, de exposiciones y fomentar las iniciativas propias, teniendo en cuenta las aspiraciones y expresiones culturales de los más jóvenes.

Los representantes de PROCURA afirman su voluntad de defender la obra original, allá donde esté amenazada la libertad del arte y la cultura. Subrayan que el desarrollo cultural debe conllevar una prioridad en la acción legislativa de las Cortes de Aragón.

Se precisa como indispensable un ordenamiento de la legislación en materia de derechos de autor, habida cuenta, sobre todo, de las nuevas tecnologías y las múltiples posibilidades de utilización de obras.

Para PROCURA las artes literarias, escénicas, musicales, plásticas, audiovisuales, medio-ambientales y monumentales enriquecen el marco de vida de los ciudadanos y suscitan su propia capacidad creadora reforzando la asunción de su individualidad en la apertura hacia los demás.

La profesión cultural

PROCURA velará por los agentes, animadores y promotores culturales para los que el talento, el saber, la actividad y la capacidad de imaginación constituyen instrumentos de trabajo cotidiano. Nada es posible sin los profesionales, nada es perdurable sin las instituciones.

Los profesionales culturales competentes distinguen con su impronta el desarrollo y la aceptación de las instituciones que representan. Estos gestores culturales deberán mañana extender sus conocimientos al ámbito europeo y de los países de influencia cultural o lingüística. Es necesario crear, en colaboración con las universidades, enseñanzas orientadas hacia todas las profesiones implicadas en la cultura. Estos estudios deberá responder a los contenidos que definen su trabajo.

Corolario

El proyecto de PROCURA es un proyecto cultural. PROCURA entiende que la finalidad de la cultura es la paz.

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