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Profesionales de la Cultura en Aragón

LAS DOS POBREZAS

La cultura es como el aire, si se corta,  dejamos de respirar y  terminamos muriendo.

 

Ahora no se puede invertir en cultura, hay temas mucho más urgentes, el país está lleno de pobres, dependientes y ancianos que requieren la atención de los poderes públicos. Si esto fuera cierto la mitad de nuestras pobrezas estarían solucionadas, pero no es así.  Aquí solo se invierte en los bancos, privatizar y disolver el Estado es la única política vigente. Sálvese el que pueda y tenga dinero para ello. En nuestra zaherida España más del 22% de la población está en riesgo de ser pobre y un 4% vive ya en una situación de pobreza severa o de “solemnidad” que se decía antes, y donde los jóvenes españoles y las clases trabajadoras están siendo durísimamente castigados por la crisis hasta unos niveles que rozan el dramatismo. Seis millones de parados. El número de hogares con todos sus miembros en paro fue en este último noviembre de 1.737.900, la mayor cifra de toda la serie histórica.

Vivir con estas cifras de paro es insoportable, tenemos las cifras más altas de Europa, realmente grave, pero también lo es que los que trabajan soporten unas condiciones laborales cada vez más inhumanas, por miedo a perder el escaso trabajo y  también en parte gracias a la reforma laboral que deja sin derechos a los trabajadores y que nos recuerda a los inicios de la revolución Industrial. La democracia se está desmontando. Una España que tiene la misma corrupción que Botsuana. Pensionazo,  fraude fiscal, amnistía fiscal, fuga de capitales, paraísos fiscales, subidas injustas del IVA, desahucios, justicia solo para los ricos, indultos a torturadores, razones todas ellas  por la que más  del 50% de la población ya no cree en la Constitución por considerar que es papel mojado según se desprende del último Barómetro de Opinión de noviembre que ha realizado el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Lo extraño es que no sea del 99%.

Las medidas que nuestros gobiernos están tomando contra la crisis están provocando una realidad incuestionable: hay más pobres en España, y por lo tanto  un riesgo real de ruptura de la mínima cohesión social y los sectores de la población más vulnerables son quienes más están sufriendo los recortes. Los jóvenes no tienen trabajo ni oportunidades y muchos de ellos caminan inexcusablemente a la exclusión social.  Esto no es una opinión, es la “cruel realidad” son datos demoledores que el último informe de la Unión Europea sobre el riesgo de pobreza  ha puesto encima de la mesa para nuestro “escarnio” como supuesto país civilizado. Y escarnio a su vez de la propia Europa cuyos poderes políticos continúan estimulando políticas que todos sabemos agudizan aún más el problema, nos dicen que recortemos en el estado del bienestar, pero no nos dicen que rebajemos el fraude fiscal, o que los impuestos de las rentas del capital  y los impuestos de las  grandes sociedades sean más justos y equilibrados, o que incentivemos políticas activas de empleo.  Una Europa que acaba de renunciar a los eurobonos y a los fondos anticrisis  contra el paro dejando las medidas necesarias para futuros años, quizá para cuando ya sea demasiado tarde y la solución sea irreversible.

Mientras los políticos europeos hablan y hablan para marear más la perdiz permitiendo que los mercados especulativos sigan haciendo el agosto, la media de población europea que está en riesgo de pobreza está ya en el 17%, pero hay cuatro países Rumania, Bulgaria, Grecia y España– en el que ese porcentaje se dispara hasta el 22%. Casi un 4% de la población española está en una situación de pobreza extrema, es decir, no puede pagar las cuatro cosas mínimas para sobrevivir ni tienen quien les ayude.  Un 22% está en riesgo de pobreza y el 12,2% de los españoles viven en hogares donde los adultos trabajaron menos del 20% de su potencial laboral durante el último año. Si sumamos los baremos, la tasa de población española que ya está en la pobreza más la que está en riesgo de exclusión social da un porcentaje de un 26%, lo que equivale a 12,4 millones de ciudadanos residentes en España. Si se utiliza el indicador AROPE (At Risk Of Poverty and/or Exclusión, propuesto por  la Unión Europea) alcanza al 27 % del total de la población. Esto supone un aumento de 751.071 personas en 2011 que, sumadas a las anteriores, totalizan 12.741.434 personas en riesgo de pobreza y exclusión .

Nuestra pobreza es de pan y trabajo es cierto pero también somos pobres culturalmente o quizá esta sea la causa de lo primero. La crisis está siendo la excusa perfecta para dilapidar buena parte de la normalización cultural que se estaba produciendo en esta España de atrasos endémicos y de soluciones de medio pelo. La cultura sirve para distinguir  aquello que es bueno para todas las personas de aquello que solo es bueno para unas pocas. Defender la cultura de un país en el fondo es luchar contra la desigualdad. Quizá por eso no les gusta a nuestros dirigentes políticos que han emprendido un acoso sistemático a todo lo que sea conocimiento real apostando únicamente por valores retrógrados e ideologizados del más rancio catolicismo integrista en la mayor burla contra la democracia de los últimos treinta años.  Sensibilidad y cultura son dos valores necesarios para una sociedad enferma como la española que necesita una transformación urgente de modos, principios y valores. Sensibilidad y cultura  son las primeras  medicinas  de este largo tratamiento. Potenciar la cultura es crear condiciones de crecimiento de la ciudadanía. Impulsar la cultura es fomentar la inteligencia colectiva para el desarrollo integral de un país que quiera erradicar la pobreza y las causas estructurales que la generan.

Trabajar por los creadores es trabajar por su público. Educarnos como público es  defender el arte y el conocimiento. Es el ciclo permanente de la innovación para una sociedad madura y con futuro.  La pobreza de nuestra España solo se solucionará con más cultura, una buena educación que el ministro Wert ha decidido arruinar  e inventar nosotros en lugar del viejo e histórico “que inventen ellos”. La cultura es como el aire, si se corta,  dejamos de respirar y  terminamos muriendo. Sin cultura no dejaremos a nuestros hijos e hijas una sociedad mejor que la que nosotros nos encontramos. Los pueblos  sin identidad  terminan siendo todos iguales. Cuando los pueblos son todos iguales es porque hay alguien que los uniformiza. Si todos lleváramos el mismo uniforme de pensamiento seriamos un ejército de clones. Defender la diversidad es defender la cultura de la libertad y la democracia real y efectiva. Por eso solo tenemos un futuro por delante. Resistencia, Cultura y Solidaridad, pero todos juntos.

 

Redacción de www.procura.org

 

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