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Profesionales de la Cultura en Aragón

Varias asociaciones piden al Ayuntamiento de Zaragoza anular el cobro del carné de biblioteca

A la atención de Jerónimo Blasco
Consejero de Cultura, Educación y Medio Ambiente, Cuarto Teniente de Alcalde y Portavoz adjunto del Gobierno del Ayuntamiento de Zaragoza:

Desde la Asociación Territorial Anabad-Aragón , la Asociación Aragonesa de Titulados en Ciencias de la Documentación (AATCD), la Asociación PROCURA Profesionales de  la Cultura en Aragón  y la Asociación «Amigos de las Bibliotecas«, le instamos a tener en consideración la anulación del cobro de los carnés de biblioteca prevista para este próximo septiembre para no agravar más aún el desequilibrio social que estamos sufriendo y que en los próximos años se va a agravar todavía más.

También le agradecemos la acertada decisión de abrir varias bibliotecas las tardes de verano y le instamos a retomar el sistema que se ha venido utilizando en años anteriores, contratando a personal para cubrir el horario de tarde en las bibliotecas durante los meses de julio y agosto. Sea como fuere dicho proceso y aún a pesar de realizarse mediante una externalización, creemos que sería imprescindible que este personal contara con formación en alguna de las titulaciones oficiales que capacitan para trabajar en una biblioteca.

Los poderes públicos tienen el deber de garantizar la conservación del patrimonio documental y bibliográfico y de permitir y favorecer el acceso a la información, la cultura y la educación de todos los ciudadanos, sin distinción de condición social, capacidad o territorio de pertenencia, propiciando su incorporación efectiva a la sociedad del conocimiento. Para ello, los órganos legislativos y de gobierno deben dirigir su acción a promover, desarrollar y mantener la existencia de bibliotecas y de archivos que presten servicios suficientes, apropiados y de calidad, con financiación adecuada y atendidos por personal formado en las titulaciones oficiales que cualifican para trabajar en bibliotecas. Esto exige, en el caso de España, que todas las administraciones con competencias en bibliotecas y archivos tomen conciencia de la necesidad de concertar y de ejecutar acciones para el desarrollo de nuestros sistemas y redes de bibliotecas y de archivos, de acuerdo con los principios de corresponsabilidad y de cooperación.

En el caso de la Comunidad Autónoma de Aragón, la Ley de Bibliotecas data del año 1986 (LEY 8/1986, de 19 de diciembre, de Bibliotecas de Aragón), en su preámbulo se nos dice: Asimismo, la acción que desarrollen los poderes públicos de la Comunidad Autónoma en el ámbito de sus respectivas competencias debe encaminarse preferentemente a promover y facilitar la libertad, igualdad y participación de todos los aragoneses en la vida cultural y social, procurando la corrección de los desequilibrios culturales dentro del territorio de Aragón y fomentando su mutua solidaridad, de acuerdo con el artículo 6º.2 a) y c) del Estatuto.

Unos párrafos más adelante también se nos dice: Cada una de las bibliotecas que integran el sistema ha de ofrecer, actuando en estrecha conexión con el resto de los órganos y centros del sistema, un conjunto organizado de registros culturales y de información adecuados a las demandas de la sociedad actual. Sólo desde esta perspectiva pueden cumplirse los objetivos que deben perseguir, de acuerdo con el mandato estatutario, una política coherente de bibliotecas para todo Aragón. Las bibliotecas constituyen una entidad comunitaria que ofrece acceso a una variedad de conocimientos y datos en beneficio de la persona y la sociedad en conjunto. Para mantener el nivel de los servicios necesarios para desempeñar sus funciones deben estar respaldadas por una legislación y una financiación sostenidas. Es necesario repensar la biblioteca como motor de desarrollo social, económico, cívico y cultural, adquiriendo conciencia de la necesidad de colaboración con las bibliotecas públicas, municipales y escolares.

Según las Directrices de la IFLA/UNESCO:

http://unesdoc.unesco.org/images/0012/001246/124654s.pdf

Las bibliotecas públicas tienen ante sí una apasionante oportunidad de ayudar a que todos tengan acceso al intercambio mundial del que antes se hablaba y a salvar lo que se ha dado en llamar “brecha digital”. Pueden conseguirlo dando al público acceso a la tecnología de la información, enseñando nociones elementales de informática y participando en programas para combatir el analfabetismo. Ahora bien, para cumplir con el principio del acceso universal, también deben continuar manteniendo servicios que ofrecen información de maneras diferentes, por ejemplo, en forma impresa o las tradiciones orales, que es muy probable que sigan siendo de vital importancia en un futuro próximo. Aunque el convertirse en portales al mundo de la información electrónica debería ser un objetivo primordial de las bibliotecas públicas, no deben escatimarse esfuerzos para no cerrar otras puertas a través de las cuales se pueden proporcionar conocimientos e informaciones. Estos elementos constituyen para las bibliotecas públicas un gran reto y las respuestas que éstas den determinarán su viabilidad futura. Las recomendaciones que siguen se han elaborado teniendo presente esta problemática.

aatcd  

                     
Asociación “Amigos de las  Bibliotecas”

 

 

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